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La pareja no tiene la capacidad de hacernos infelices, aunque en ocasiones parezca que sí, especialmente en momentos de dolor, pérdida, conflictos, desencuentros o frustración. en una relación podemos vivir un amplio abanico de sentimientos, entre ellos el sufrimiento y el desamor, pero no tenemos que ser víctimas de ello, ya que nuestro camino y nuestro

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Empezaremos definiendo la subjetividad frente a la adversidad; ¿Por qué dónde unos ven una amenaza, otros ven un desafío? ¿Por qué algunos se cuelgan de paredes verticales de una montaña, mientras otros son incapaces de asomarse a la ventana de un quinto piso? ¿Por qué unos pasan la página y otros nunca olvidan?

 

 


Los codependientes son “adictos afectivos, los cuales dependen de otros para vivir, buscan gratificación en los otros como los adictos a la droga”. Son individuos que sienten un gran temor al abandono, necesitan aferrarse a otros incluso cuando la compañía les cause dolor. Por otro lado, el compañero del codependiente, estimula y propicia las conductas adictivas porque las necesita para afirmarse a él mismo. Este tipo de conductas las ejecutan las personas incluso sin darse cuenta, pues han sido conductas adquiridas a lo largo de su vida. Pero llega el momento en que uno de los dos empieza a romper este patrón, inicia el alejamiento y produce la crisis, lo que los lleva a cuestionarse, buscar ayuda y descubrir los patrones adictivos.
Cuando elegimos a nuestra pareja debemos de estar consciente de que elegimos su historia de vida, elegimos sus huellas de la infancia, depende de uno mismo tomar la responsabilidad de acompañar de forma sana o insana a nuestro acompañante. Lograr entender y crecer como adultos logrando sanar nuestras carencias emocionales para tener una relación estable definitivamente es una responsabilidad individual.

 

 

Desde el principio de la historia los hombre se han comportado de una forma silenciosa, por ejemplo para cazar guardaban silencio o para una circunstancia de importancia, es una forma que se aprendió al igual el no silenciar las emociones y exteriorizarlo con la violencia o la molestia como signo de fortaleza. Las emociones no son sólo algo abstracto, son energía que se materializa en nuestro interior y ocupa un espacio real. Si me congestiono con mis propios sentimientos, mi organismo no tiene lugar para nada más a menos que digiera lo  que estoy sintiendo y lo exprese hacia el exterior de diferentes maneras como llorando, gritando, riendo, empujando o golpeando.

 

 


Los codependientes son “adictos afectivos, los cuales dependen de otros para vivir, buscan gratificación en los otros como los adictos a la droga”. Son individuos que sienten un gran temor al abandono, necesitan aferrarse a otros incluso cuando la compañía les cause dolor. Por otro lado, el compañero del codependiente, estimula y propicia las conductas adictivas porque las necesita para afirmarse a él mismo. Este tipo de conductas las ejecutan las personas incluso sin darse cuenta, pues han sido conductas adquiridas a lo largo de su vida. Pero llega el momento en que uno de los dos empieza a romper este patrón, inicia el alejamiento y produce la crisis, lo que los lleva a cuestionarse, buscar ayuda y descubrir los patrones adictivos.
Cuando elegimos a nuestra pareja debemos de estar consciente de que elegimos su historia de vida, elegimos sus huellas de la infancia, depende de uno mismo tomar la responsabilidad de acompañar de forma sana o insana a nuestro acompañante. Lograr entender y crecer como adultos logrando sanar nuestras carencias emocionales para tener una relación estable definitivamente es una responsabilidad individual.

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