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¿ QUE ES EL PERDÓN Y POR QUÉ NOS CUESTA PERDONAR?

 

El perdón está muy conectado a la educación que hemos recibido. De pequeños nos enseñaban a pedir perdón y a perdonar. Son “habilidades” básicas que los padres y las madres consideraban imprescindibles.

Cuando hacíamos algo incorrecto teníamos que pedir perdón y de igual modo nos enseñaban que era “bueno” perdonar. Aprendíamos que pedir perdón era una expresión de arrepentimiento y una forma de reparar el error, el daño causado. Y que al perdonar demostrabas ser una “buena persona”, comprensiva y sensible.

Pedir perdón o ser capaz de perdonar son habilidades sociales, recursos útiles en nuestras relaciones personales, que se aprenden y perfeccionan, pero cuya práctica tiene mayor o menor dificultad en función de los rasgos de nuestra personalidad y de nuestra forma de gestionar las emociones.

¿Por qué a algunas personas les cuesta tanto perdonar ?

Cuando en una relación entre dos personas una resulta dañada como consecuencia de una acción de la otra, se produce en un primer momento una experiencia subjetiva de “no-perdón”. Esta experiencia que sigue al daño es una combinación de respuestas cognitivas, afectivas y frecuentemente conductuales.

Williamson y Gonzalves (2007) describieron las respuestas más frecuentes del no-perdón, identificando:

  • En el nivel afectivo: sentimientos de rabia, dolor, tristeza, confusión y una sensación de traición.
  • En el nivel cognitivo: representaciones ofensivas del ofensor, fantasías o pensamientos de venganza, preguntas de por qué o si la persona ofendida ha tenido alguna culpa, y pensamientos de finalización de la relación con el ofensor.
  • que tiene para las dos personas que intervienen en el proceso, quien daña u ofende y a quien se daña u ofende.

Que importancia tiene para las dos personas que intervienen en el proceso del perdón, quien daña u ofende y a quien se daña u ofende.

  • Perdón Unilateral. Es cuando una persona perdona al ofensor sin esperar nada a cambio, es decir, que este perdón no se dirige al otro porque perdonándolo cambie su conducta, sino que se perdona por compasión, generosidad e incluso amor hacia la otra persona. El perdón unilateral es capaz de hacer que la persona que ha ofendido sienta arrepentimiento.
  • Perdón Negociado. Se trata de una motivación para evitar la distancia con la persona que nos ha ofendido así como reducir la rabia, el enfado, el deseo de venganza y de represalias contra ella. También se trata de la conciliación hacia la persona que ha ofendido estableciendo o restableciendo las normas morales de forma que funcionen también como antes o incluso mejor.
  • Perdón a uno mismo o a una misma. Se distinguen dos dimensiones. Por un lado, la persona que ha ofendido intenta evitar pensamientos, sentimientos o situaciones asociadas a la ofensa. Por otra lado, intenta hacer actos de reparación daño o decirse así mismo/a que no volverá a hacerlo.
  • Pseudoperdón o falso perdón. No hay una verdadera y honesta disposición a resolver la situación, aceptando con responsabilidad las consecuencias, sino una estrategia para esquivar el conflicto, de modo que se pide o acepta el perdón sin creer realmente en ello. Perdonar no es olvidar o pretender que no ha sucedido nada. Para perdonar, hay que entender que ha sucedido, reconocerlo y responsabilizarse de la ofensa para reparar el daño.

Investigaciones realizadas ponen de manifiesto la relación entre determinadas características de personalidad y la capacidad de perdonar. El género, la edad y el estilo relacional o estilo de apego también se encuentran entre las variables estudiadas.

En cuanto a la edad, los estudios muestran que a medida que aumenta la edad aumenta la capacidad de perdonar. La experiencia vital, en general, nos enseña que cometer errores es algo inevitable, y nos proporciona una actitud más flexible y tolerante.

Sobre las características de personalidad que dificultan la capacidad de perdonar, destacan aquellas que se relacionan con una baja empatía, como el egocentrismo, el narcisismo o la inclinación a ver una única perspectiva de los acontecimiento; la tendencia a enjuiciar a los demás, la falta de habilidades emocionales, que nos bloquean y nos “enrocan” en emociones y sentimientos de rencor, traición, venganza… de los que nos sabemos salir.

Con respecto al estilo de apego , los estudios dicen que las personas con estilos de apego seguro perdonan con más facilidad, reducen antes la molestia del enfado y progresan mejor en el perdón.

El perdón es un concepto cargado de emocionalidad. Solicitamos el perdón para una acción nuestra que ha causado un daño, o perdonamos a otra persona cuya acción nos ha infligido un daño. En el tema del perdón, al igual que en otras cuestiones tan asociadas a las emociones, las personas mostramos notables diferencias. Si  preguntaramos: Cuando alguien te hace daño… ¿Sueles perdonar con facilidad? ¿Puedes llegar a comprender a la persona que te hace daño? ¿Te perdonas después de haber cometido un error? ¿Sientes rencor por las personas que te han dañado? ¿Olvidas lo sucedido?. Las respuestas serían muy variadas.

Es probable que estemos de acuerdo con esta afirmación: “todas las personas cometemos errores”, entonces ¿por qué no estamos tan de acuerdo en conceder nuestro perdón o en la conveniencia de pedir perdón? ¿Depende del error, de las circunstancias, de las consecuencias de ese error…? ¿Hay errores imperdonables?

Te acompañamos a reconciliar con la emoción que te dará tranquilidad y con la hermosa forma de mirar de manera consciente para que perdonamos.... contacto 7442538312 PSICOTERAPIA ONLINE Y PRESENCIAL.

 

DRA. LIBERTAD TONALTZIN ROSALES