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LA RELACIÓN DE PAREJA Y EL BENEFICIO DEL PERDÓN

 

Probablemente, es en las relaciones afectivas donde el perdón adquiere su dimensión mas compleja y emocional.

Cuando nos “daña” una acción que proviene de nuestra pareja, el acto adquiere un valor que nos puede colocar en un bloqueo, un círculo vicioso de negatividad, del que no es fácil salir, para disponernos al perdón.

En este proceso la gestión emocional es decisiva. La interpretación que hacemos de ese acto que nos duele y la forma en la que pensemos sobre ese acto, van a determinar lo que sintamos y cómo reaccionemos.

Una ejemplo de una situación “reconocible”

Imaginemos que nuestra pareja, que ha salido con sus amigos y amigas, se ha comprometido a venir a determinada hora para quedarse con los niños, y de ese modo permitirnos que hagamos los planes que llevábamos tiempo preparando. Tu pareja no se presenta a la hora y tampoco te avisa…

¿Qué sientes y piensas?
  • No tiene en cuenta lo importante que era esto para mi.
  • Le doy igual, por eso ha llegado tarde.
  • Son más importantes sus amigos y amigas que yo.
  • No voy a hablar, así entenderá lo mucho que me ha dolido.
Y la persona que ha llegado tarde ¿qué podría pensar y sentir?
  • No sé por qué se pone así, total no es para tanto, sólo he llegado un poco tarde.
  • Yo también aguanto cosas suyas, como si no pudiera equivocarme.
  • Pues si no me habla, yo tampoco voy a hablar, a ver quien aguanta mas.

En este ejemplo los sobreentendidos y las interpretaciones no van a ayudar a resolver el conflicto que se ha generado en la pareja. Avanzar en este camino sólo incrementará el malestar y la distancia. Del mismo modo una respuesta en la dirección de perdonarlo todo, cuando no se tiene el convencimiento de que deba hacerse, puede estar indicando aspectos de dependencia emocional o miedo a la soledad.

Una gestión más adecuada implicaría –esto no significa que sea sencillo hacerlo, cuando sentimos que nos han hecho daño o traicionado–:

  • Evitar precipitarnos en los juicios e interpretaciones.
  • Escuchar de un modo activo y empático.
  • Responder, expresando, de un modo asertivo y claro, cómo nos sentimos por la situación.
  • Tomar decisiones, en uno u otro sentido, tras dedicar el tiempo necesario de reflexión.

Este estilo de respuesta potencia la comunicación en la pareja, y va a permitir el clima necesario para que, o bien se reciban disculpas –petición de perdón–, o esté en disposición de perdonar.

Lo que si puedo asegurar, tras muchos años trabajando  en terapia de parejaes que:

  • El perdón favorece aliviar el malestar.
  • Mejora la intimidad, el compromiso y acerca a los miembros de la pareja.
  • Fomenta una mejor comunicación, más constructiva.
  • Enseña a salir de dinámicas y bucles negativos: “como me has hecho daño, yo también te hago y de nuevo recibes más daño”.
  • Se aprende. Una experiencia resuelta de un modo adecuado refuerza un estilo encaminado a buscar soluciones a los conflictos y no dejarse llevar por las emociones inmediatas.

 

Como en otros procesos emocionales –como en un duelo por ejemplo– mantenernos anclados en un estado, sin avanzar y progresar, genera consecuencias que, en muchas ocasiones, son aún peores que el propio acontecimiento.

Cuando somos perdonados o solicitamos con sinceridad el perdón, se producen efectos beneficiosos:

  • Aumenta la autoestima.
  • Disminuye el estrés.
  • Disminuye la ansiedad.
  • Disminuye la tristeza.
  • Mejora nuestro estado físico: disminuye la presión sanguínea, la tensión arterial y la tasa cardíaca.

En relación a los beneficios físicos. Witvliet, Ludwig, y Vander Laan (2001) encontraron que pensamientos de no-perdón causan mayor estrés fisiológico que pensamientos de perdón.

Lawler et.al (2003) concluyeron en su investigación que las personas que realizaron una entrevista sobre una ofensa que habían perdonado, manifestaron un nivel de reactividad cardiovascular significativamente más bajo que las personas que participaron en una entrevista sobre una ofensa que no habían perdonado.

Berry y Worthington (2001) encontraron asimismo que el perdón rasgo, es decir, una característica de personalidad que representa una predisposición a perdonar las ofensas de otras personas, se relaciona con niveles más bajos de cortisol, cuando en una situación de laboratorio se pide a los participantes que piensen en personas con las que mantienen una relación afectiva íntima.

Considerados en conjunto, estos tres estudios ofrecen evidencias de que perdonar implica una menor reactividad cardiovascular y neuroendocrina asociada al estrés, incluso cuando los participantes se limitan a pensar sobre transgresiones que han sufrido en otros momentos.

En cuanto a los beneficios emocionales, diversos autores también los han investigado (Harris y Thoresen, 2005; Maltby, Day y Barber, 2004) llegando a la conclusión de que el perdón mejora la salud emocional en todas las etapas de la vida. Reduce la ira y aumenta el optimismo, baja los niveles de depresión y eleva el bienestar emocional (Sagrario Yárnoz-Yaben. Universidad del País Vasco UPV-EHU).

Probablemente, es en las relaciones afectivas donde el perdón adquiere su dimensión mas compleja y emocional.

Cuando nos “daña” una acción que proviene de nuestra pareja, el acto adquiere un valor que nos puede colocar en un bloqueo, un círculo vicioso de negatividad, del que no es fácil salir, para disponernos al perdón.

En este proceso la gestión emocional es decisiva. La interpretación que hacemos de ese acto que nos duele y la forma en la que pensemos sobre ese acto, van a determinar lo que sintamos y cómo reaccionemos.

PASOS PARA PEDIR PERDÓN

  1. Analizar la ofensa, piensa en el error que has cometido, el daño que has hecho, las emociones que sientes al respecto (tristeza, enfado, orgullo) y responsabilízate.
  2. Empatiza con la persona que has ofendido, piensa en el dolor que siente por tu acto, en cómo se está sintiendo y que necesita.
  3. Solicita el perdón, exprésate de forma breve introduciendo palabras cómo “lo siento”, “disculpa por”, “perdona por”. Muestra tu arrepentimiento sin dramatizar o exagerar. Muestra una disculpa sincera. Recuerda que vas a pedir perdón por un acto erróneo que has cometido y reconocer que te has equivocado.
  4. Escucha y reconoce la importancia de lo ocurrido. La otra persona está ofendida por lo que has hecho. Deja que exprese sus sentimientos. Acoge sus emociones con frases del tipo “lo entiendo”, “así es”…
  5. No te justifiques. Responsabilízate de tu acción ante la otra persona.
  6. No exijas el perdón. Sé paciente. Sé que te gustaría recibir el perdón cuanto antes, para calmar tu propia angustia pero, dale su tiempo para que pueda expresar sus sentimientos y pensar la decisión que quiera tomar: perdonar o no perdonar.
  7. Indaga cómo reparar el daño. Para solventar el daño, y que la persona pueda perdonar, tienes la opción de preguntar qué puedes hacer para arreglar lo sucedido. La persona ofendida en ese momento podrá o no podrá decirte cómo resolverlo. Si te lo dice, comienza cuanto antes. Si no es así, espera un tiempo para volver a intentarlo. Hay que esperar a que la persona ofendida decida qué hacer.
  8. Muestra sinceridad en tu intención de reparar lo sucedido. Implicándote en conseguirlo.
  9. Pide ayuda. Si te cuesta pedir perdón o tienes dificultades para reparar el daño, considera que cómo otros recursos y habilidades, podemos necesitar adquirirlas, y nosotros podemos ayudarte , contacto 7442538312 PSICOTERAPIA ONLINE Y PRESENCIAL, indicándote estrategias y acompañándote en el camino.

Recuerda que perdonar o solicitar el perdón, no es olvidar o negar lo ocurrido y sus consecuencias, sino que es un acto voluntario y responsable de re-conciliarte con la persona con la que se ha producido el hecho.

Tu eres quien estableces los límites de lo que puedes o quieres perdonar y/o solicitar perdón. Pero comprende que en la vida a veces serás quien hagas daño y otras quien lo recibes.

Saber perdonar, al igual que solicitar perdón, es una habilidad notable, que se puede desarrollar. Espero que los beneficios de esta capacidad te animen a pedir perdón por tus errores y también a tener empatía y comprensión con los errores de los demás.

RECUERDA ESTO:

Aprenderás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas.

…Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida….

…Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos….

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo….

 

CONTACTO: DRA. LIBERTAD TONALTZIN ROSALES